Artículo publicado previamente por Alberto Iglesias Fraga para Innovadores

Martin Ford es uno de los autores más reconocidos a escala internacional en las arenas dinámicas de la inteligencia artificial. Hace ya diez años, este escritor y conferenciante publicó ‘Las luces en el túnel’, un libro en el que analizaba con detalle el impacto de la IA y la robótica en el tejido laboral a escala global. En 2015, publicaría ‘Rise of the Robots’, donde expandir esa eliminación de puestos de trabajo a las profesiones de “cuello blanco” (empezando por periodistas y abogados, entre otro). Y hace apenas un año vio la luz su última obra, ‘Arquitectos de Inteligencia’.

Ideas consideradas, las de un impacto claramente negativo de la inteligencia artificial sobre la mano de obra humana, que son objeto de múltiples debates -más políticos que económicos, todo mar dicho-, pero que no tienen problemas con la opinión firme de Ford al respecto . Y es que, pese a las dificultades voces que defienden la reconversión de los puestos de trabajo como ha sucedido en todas las revoluciones industriales hasta la fecha, este autor alerta no solo de la pérdida laboral directa, sino de sus consecuencias indirectas en todas las capas de la sociedad.

“Hay que estar preparado para la interrupción que la IA va a provocar en términos de empleo”, reconoce Martin Ford, presenta en Madrid estos días con motivo del evento anual de la Fundación Cre100do. “Pensamos que solo se iban a automatizar las funciones de fábrica, según el valor menor, pero la gente de cuello blanco como abogados o periodistas son en muchos casos incluso más sencillos de automatizar que otros de carácter industrial”.

Para muestra, un botón: “En los departamentos financieros de las empresas en Estados Unidos podemos ver cómo hemos pasado de 120 a 71 empleados por cada 1.000 millones de dólares en facturación en apenas diez años, debido al software de contabilidad más avanzado y las nuevas herramientas de gestión “.

Pero vayamos a lo interesante: el impacto social de la inteligencia artificial más allá del empleo. “La inteligencia artificial está elevando la barrera de las habilidades y el conocimiento, eso obliga a invertir en educación para poder seguir siendo competitivos. Y ese impacto de la tecnología está dejando a los trabajadores detrás y eso, a su vez, provoca una interrupción política . No deberíamos extrañarnos que deberíamos estar detrás de la elección de Donald Trump en 2016 o del ‘brexit’ ese mismo año “, proclama Ford.

La nueva electricidad

En la parte más positiva de la inteligencia artificial, Martin Ford elevó un discurso ambicioso en el que equipara la IA con la electricidad. “Lo que la hace diferente de otras tecnologías es que estamos hablando de máquinas que pueden limitarse a empezar a pensar por sí mismas, con capacidades cognitivas. Tanto es así que está evolucionando hacia una utilidad, como la electricidad, con impacto y presencia en todos los mercados “, señala el autodenominado futurista.

“El futuro de la IA es que pueda aprender como los seres humanos, del entorno y sin necesidad de grandes cantidades de datos etiquetados para entrenar, como sucede actualmente”, añade Ford, para un seguimiento seguido avisar que “no podemos permitir sobrerregularla o frenar su desarrollo , aunque tenemos que abordar este fenómeno desde todas las perspectivas “.